Édgar Arias

¡Simplifique!

 Y toque el corazón de sus clientes

Lo que hoy en día utiliza la publicidad para llegar al consumidor son los sentimientos, ya que  lo que este busca es sentirse compenetrado con el producto, es decir, que de una forma u otra se vuelva parte de su vida cotidiana y no se fatigue y canse con la rutina que en ocasiones muestra la publicidad.

Por eso mismo hay que  buscar esos campos, así sean diminutos, para llegar a donde queremos, y más a donde quiere el consumidor. Buscar esas palabras claves que se queden en la cabeza de ellos para lograr alcanzar el éxito y su fidelidad.

En la página degerencia.com, llama la atención un fragmento de la señora Guadalupe Canon León: "¿Cómo lograr que mi empresa tenga esa simpleza a la hora de hablar con sus clientes? Simple, "simplifique" Es un juego de palabras, pero justamente de eso se trata; busque ese verbo, ese adjetivo, eso que lo identifique rápidamente en el mercado, con sus clientes, en el boca en boca".

Por otro lado el hecho de estar más íntimamente con el consumidor, ya que eso es  lo que nos gusta, interactuar con ellos, hacerlos sentir parte del producto como preguntándoles, qué les gustaría anexarle al producto ó qué le quitaría, para que se sienta satisfecho. Para ello hay muchas pautas que se deben llevar a cabo: como el humor, el sacarlo del contexto, hacerlos sentir afuera de lo que siempre ven.

Afirma Juan Luis Isaza, vicepresidente de Planeación Estratégica de DDB "No se trata necesariamente de blogs o sitios sofisticados hechos por los navegantes de la red, sino de cosas como textos y fotos en Facebook o en otras redes, que de todas maneras revelan una tendencia muy importante".

Ahora hay que tener cuidado en cómo se haga esta publicidad ya que siempre creemos que una publicidad brillante vende, pues no es así, ya que puede ser la maravilla pero si al consumidor no le gusta, ¿qué se puede hacer? ¡Nada! Queda en el olvido.

Por último se finaliza  diciendo "utilicemos esa creatividad que tenemos, usémosla, compartámosla", para poder hacer de estas ideas  algo grande que conlleve a lo que el consumidor desea y, en el momento de vender, igualmente ponernos en el lugar de ellos, porque también somos consumidores.